LA LEGIO V ALAUDAE

LA QUINTA LEGIÓN “ALONDRA”

La Legio V Alauda (quinta legión “alondra”) fue una legión romana, que desde su creación en el 52 a.C. hasta su fin en el 87, tomó parte activa en las guerras imperiales romanas.

LOS ORÍGENES DE LA LEGIÓN: DE CÉSAR AL FINAL DEL SEGUNDO TRIUNVIRATO.

La Legio V Alaudae Alondras, conocida ocasionalmente como Gallica, fue creada por Julio César en el 52 a. C con nativos galos de la Galia Transalpina. Su emblema era un elefante, Alaudae vino dado por la alta cresta de sus cascos, típicos galos, que les hacía parecer alondras. (La palabra francesa Alouette deriva directamente Alauda).

La V Gallica fue la primera legión romana integrada por soldados provinciales, en contraposición con las habituales formadas por ciudadanos romanos, con soldados de la Galia Transalpina.

César pagó a los soldados con sus propios recursos pero, posteriormente, la legión fue reconocida por el senado romano. Luchó en las Galias hasta el 49 a.C. como una de las legiones más valientes del César. A continuación fueron llevadas a Hispania donde combatieron en las Guerras Cántabras. Sus soldados veteranos (eméritos) fueron los primeros habitantes de la colonia Emerita Augusta, actual Mérida, junto con los de la Legio X Gemina.

Sirvieron a las órdenes de Marco Antonio, quien la reformó, entre el 41 a.C. y el 31 a.C. y probablemente lucharon en la Batalla de Actium. En el 30 a.C., después de que Marco Antonio se suicidara, se unieron al ejército de César Augusto. El único baldón en la historia de la V Alaudae fue la pérdida de su estandarte en el 17 a.C. durante la contraofensiva de Augusto contra las incursiones galas en territorios alpinos.

Su emblema, representando un elefante, fue concedido en el 46 a.C. por el valor contra una carga de elefantes de guerra en la batalla de Tapso.

EL SIGLO I

Con la reorganización del ejército romano decidida por Augusto después, la Legio V Alauda fue enviada a la Península Ibérica en 27 a.C, como guarnición de la provincia Lusitania, a las órdenes del legado Publio Carisio, para participar en las Guerras contra cántabros y astures, en el frente astur.

La unidad situó su campamento en la futura Asturica Augusta (Astorga, León), colaborando en la represión de la fallida expedición astur del invierno de 25 a. C. y en la toma de Lancia (Villasabariego, León).

Terminada la guerra en 19 a. C., fue trasferida a Germania, donde a las órdenes del legado P. Lollius Urbicus esuvo a punto de perder su águila en 12 a. C.

Después fue acantonada en Ara Ubiorum, transformada en Colonia Agrippinenesis, participando en las expediciones de Druso, Tiberio y Germánico al otro lado del rhin..

Tuvo un lugar destacado en la guerra civil romana. Vitelio fue proclamado emperador, o para ser más preciso, emperador de los ejércitos de Germania Inferior y Superior por sus legiones el 2 de enero de 69 en Colonia Agrippinensis (Colonia) 69 .

Las localizaciones conocidas para la V Alaudae incluyen:

* Batalla de Tapso – 46 a. C.
* Batalla de Munda – 45 a. C.
* Batalla de Forum Gallorum y Mutina – 43 a. C.
* Batalla de Filipos – 42 a. C.
* Frente astur en las Guerras Cántabras – desde el 25 a. C.
* Frontera del Rhin – 19 a. C. al 69.
* Primera batalla de Tapae – en las guerras dacias, en el 87.

El final del Legio V Alaudae no está claro, pero algunas fuentes sugieren que fue destruida en la rebelión de los bátavos en el año 70. Otras fuentes atestiguan que tras la primera batalla de Tapae, y el subsiguiente tratado de paz entre Domiciano y el rey dacio Decébalo en el 87, la Legio V Auladae, fue aniquilada.

ASÍ ERA JULIO CESAR

HALLADO EL ÚNICO BUSTO EN VIDA DE JULIO CESAR.

Hallado el único busto de Julio César realizado cuando aún vivía.
Un equipo de arqueólogos ha hallado un busto de Julio César en Arlés, al parecer el único realizado mientras el dictador romano aún vivía, según Luc Long, el jefe de las excavaciones, que definió el hallazgo como ‘parte del patrimonio mundial’.
Es el único busto conocido de César vivo, aparte de la máscara de Turín, realizada inmediatamente antes o inmediatamente después de su muerte. También es el más antiguo’, declaró Long, de 55 años y jefe de los conservadores.
‘Incluso en Roma nunca se encontró un retrato de César vivo’, añadió el arqueólogo al precisar que los expertos ‘tienen noticia, hasta el momento, de 20 a 25 retratos de César, si se eliminan los del Renacimiento, y todos son póstumos’.
El hallazgo fue anunciado el martes por la noche pero el busto en mármol fue encontrado durante una misión de agosto a octubre de 2007 en la orilla derecha del río Ródano, cerca de Arlés, la ciudad que fundó el propio César

Los arqueólogos encontraron sumergidos un centenar de objetos, entre ellos un capitel corintio en mármol, varias columnas y estatuas, entre ellas una de Neptuno del siglo III después de Cristo. Todos ellos se expondrán en septiembre de 2009 en el museo de Arles.
‘Todos esos objetos tienen una historia diferente. El busto de César es el más antiguo. Data de la época republicana de Roma y prueba que en Arles había referencias al creador de la ciudad’, contó Long.
El conservador explicó que, probablemente, el busto fue tirado al río tras el asesinato de César, en ese problemático período antes de que su hijo adoptivo Octavio se convirtiese en el primer emperador de Roma.

La zona del hallazgo había sido poco investigada. Ahora, las piezas descubiertas hacen creer a los arqueólogos que en ese lugar había ‘edificios públicos muy importantes’, añadió Long.
El busto tiene la nariz rota y data presumiblemente de entre el año 49 y el 46 antes de Cristo, cuando César fundó la colonia romana de Arles para agradecer a esta ciudad celta-lígure su ayuda en la conquista de Marsella, permitiéndole construir doce barcos de guerra en sus astilleros.
‘Es la fisonomía de César; lo reconocí inmediatamente pero esta es una imagen nueva, con toda la veracidad de la época’ y anterior a las representaciones convencionales de César divinizado, explicó el arqueólogo. ‘Tiene el cuello alargado, las arrugas que marcan su edad -debía de tener unos 50 años- la nuez saliente, la frente alta y ancha y una calvicie bien marcada’, describió Long. Esa calvicie fue la que, según el poeta Suetonio, hizo que César empezase a ponerse una corona de laurel, para taparla.

Todos los retratos conocidos de César fueron identificados gracias a monedas, en las que figuraba su efigie.